GRAN ELECTOR

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tratamos del contrasentido de padecer los mil males del populismo, ¡y aceptar un Sistema Electoral, casi forzado a encumbrar solamente a esa desgracia para nuestra vapuleada América Latina...

domingo, 2 de abril de 2017

Nota 10
CONSUMISMO MATA CONSUMO
La cibernética, el abanico de comunicaciones y la automatización potenciaron el consumismo con variados efectos, y algunos muy negativos. La producción seriada mejoró la calidad y abarató sus productos, no lo que pudo haberse esperado, por la irrupción de un masivamente festejado, y no esperado polizonte, que cesantea empleados, nada como para festejar, y menos cuando no se contenta con eso, sino que con esos pobres, potenciales clientes por su escaso poder adquisitivo. Tampoco el abaratamiento llegó a tanto por la enorme y cara publicidad, forzada por la necesidad de colocar grandes cantidades de productos para que les cierre esa nueva ecuación, debida a las altas mensualidades de las nuevas tecnologías, maquinarias y especialistas, y a una producción masiva que debe ser vendida cuanto antes para pagar los sueldos, las materias y demás costos de producir tanta mercadería, y hasta el nada barato almacenamiento.
Otro indeseable cuan demorado, ma non tropo, fue que los menos escrupulosos, listos o audaces se largaron a copiar marcas, vender a precio banana mercancías robadas o falsificadas, y miles descubriendo en el nuevo, oportuno y creciente tiempo libre, una mina de oro ávida de la avalancha de productos y/o servicios que se les puedan ocurrir, para difundirlos por los masivos medios audiovisuales o por la web, proliferados por el mismo efecto, y ávidos de cualquier “engendro” basta que mantenga abierta la boca de su también harto disputada audiencia.
Esa hipertrofia de los tantos que engloba el entertainment, con los deportes, las artes, el show y hasta el circo, se potenciaron, bifurcaron y llegaron a alumbrar otros, ¡para variar imperdibles!, al punto de chocar con la tiranía implacable del nada elástico tiempo, ¡que les pincha el globo a unos, y se lo quita a otros!
Insaciables, en dos décadas sumaron tantas novedades envolventes y costosas al plato de la báscula de lo imprescindible, y no sólo en detrimento de lo esencial a la salud, al cuerpo y a la sana y natural alimentación requerida de tiempo, calma y descanso, sino también a otras costumbres gratuitas e imperdibles.
Creer en huecas utopías, en imposibles, en la providencia o en la suerte contra lo esencial a la dura supervivencia, conforma esa crédula estupidez acuciada por la necesidad, que les permite a los populismos y al marxismo, pese a sus desatinos sonados y cruentos fracasos, seguir vigentes y enrolando idiotas a su medida.
Lo terrible del consumismo, que se auto absuelve aduciendo emplear a millones, es que genera contraindicados como exigir aumentos de sueldo al margen de lo debido, y llevados a los precios si el empleador es privado, ¡o a los impuestos si del Estado se trata! Realidad que se torna más insólita cuando lo que “aporta” por el salario que recibe el que para la olla, apenas le da para lo esencial y alguna “extra” esporádica, y mínima, nunca para orgías consumistas y jamás satisfactorias.
El calentamiento global achacado al afán de ciertas industrias, más se debe a esa locomotividad tan afín a entusiastas mayorías atrás del último iphon, el último best seller o la nueva Guerra de las Galaxias, entre la avalancha de imperdibles t series, ¡y todo contra la saludable ecuación de un tercio de trabajo, otro de sueño y el tercero para el estudio, el cultivo propio y un razonable solaz!
En vez de reaccionar como el puercoespín al fenómeno aumentamos el consumo de superfluos, según la conformación familiar y el poder adquisitivo, y llegando de lo razonable, lo insólito o esporádico hasta el voluntarioso cautiverio y abonos a servicios superpuestos ¡y cobrados para las 24 horas!, cuando aun sin dormir sólo podrían ser aprovechados en forma insignificante.Para peor en un país con el sentido común hibernando, la gente no reacciona a la falta de dinero cortando salidas, extravagancias o adictivos encarecidos por el envase, el tamaño y la publicidad, poro despotrica por el precio del gas o la luz, baratos por lo que brindan, y sin resquemor exige que se los subsidien cuando el Estado no dispone un céntimo que no hayan aportado los contribuyentes antes y a costa de otros, o de otros servicios, ¡todo antes de ajustar su propio cinturón!
Con el gas promediando los $ 350 entre los vecinos del edificio, la empresa del cable e Internet, adjunta un folleto con su gran oferta que arranca en $ 998 y va a $ 2896, según los megas y otros “chiches”, apenas requeridos por los nefastos “jueguitos”, sin que nadie se queje del idiota derroche y peor, muchos de los que se abonan a alguna de las variantes se pliega a la queja que hace eco en las radios ¡sin que nadie agregue que el gas es por bimestre y los mega bytes mensuales!
La gran desgracia de padecer la conjura de los que explotan la infinita lista de su perfluos con mucho de escoria, es que entre ellos están los mil medios que viven de canalizar las suyas y las de los demás, insuflando ese consumismo, a costa siempre de nuestro tiempo y dinero, que se menguan de los imperiosos para crecer en salud, en cultivo y acopiar para algún bajón o mejor futuro.
A ese otro “lavado” se deben las ínfulas del malcriado citadino y la creciente falta de civismo, origen de la sucesión de demagogos que, adueñados de todos los resortes y supeditando a su “campaña” la economía, han acallado a los estadistas y conformado una población dependiente, y cada vez más demandante.
El caso es que, de seguir robotizando aun lo absurdo, y no suplir con los cesantes olvidadas o esenciales áreas a la calidad de vida, o para producir más y bajar los precios, ¡el estallido podría llegar a devastar cual una “colada” de lava solar!
.-o0o-.
Julio 20, 2017 10:54 P-975

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