Nota
17
LA
DUREZA “SAJONA”
El
bajo civismo del cómodo citadino y una gran mayoría que pretende
gastar lo que no tiene, nos tornan al paladar de la sucesión de
demagogos, que se ríen de los valores caros al real estadista;
desgracia de la que nos jactamos al rechazar el ajuste y renegar de
la dureza sajona, definición que relega a la retaguardia sine
die
a una Argentina con todo para disputar la pole,
pero que por cada intento de corregir algo torcido estalla el clamor
de miles deformados entre derroches y facilismo subsidiados, ¡que
acanban acelerando más nuestros cíclicos defaults!
Pueblos
sin ínfulas vanas generan economías de abundancia, accesibles con
más o menos esfuerzos, con la racionalidad del criado en medios que
nada regalan, y donde nadie se mezquina ni exige más de lo
establecido y lógico, sin subsidios ni tiempo libre para shows
y circo, ¡y menos sin antes haberlo ganado! Pueblos con la “dureza
sajona” y el “ajuste” en sus genes, evitan los crash
al no desmadrarse en las bonanzas ni exigir demás en las malas;
sabidurías negadas por los tantos que reniegan de la sobriedad ¡y
luego de pagar sus indefectibles facturas!
La
dureza sajona no pasa del sentido común aplicado, y es la “biblia”
para el Poder que no potencia el jolgorio a costa de lo esencial al
pueblo, pero espanta a los que sin bajarse del pedestal exigen cada
vez más y con menor esfuerzo suyo; ¡un disparate del que se sale
desechando las mil apelaciones consumistas a favor de mucho trivial
degradante, y privilegiando lo esencial al cuerpo y al espíritu!
Para
colmo la tecnología y la ciencia con sus mil bendiciones, “aportan”
anversos que viabilizan delitos, y en el rubro Armas de Destrucción
Masiva S.M. el Robot, cu
yos brazos y chips
brindan la creciente automatización que como casi toda industria
deja residuos y algunos tóxicos como en su caso con los cesantes,
¡que por cientos o miles se suman al paro en una suerte de reacción
en cadena!
Robotizar
lo absurdo, y no potenciar áreas que abaraten o mejoren la vida y a
la vez absorban a los cesantes, potencian el aquelarre que se
aventaría con cordura y dejar de pretender consumir regalados bienes
de alto costo de importación u origen, ¡en infame licuación contra
los demás y a favor de la incontinencia y el derroche!, y con el
aval de un juez incalificable y obtuso al abc de la economía, al
abalar algo que equivale pretender que el consocio de la torre nos
cobre la mitad de la factura mensual ¡por el mantenimiento de los
ascensores!
De
espaldas al conurbano inmanejable, los porteños exigentes y quejosos
viven con mil comodidades poco valoradas, por habituales o creídas
de derecho y sin tiempo para el excesivo show,
los tantos deportes tops
y el “ruido”, a costa de un interior que ganaría con la Capital
en sus feudos, empresa que con las mil obras de infraestructura
brindaría un boom
de trabajo y producción por años, con las redes camine
ras y ferroviarias tan demoradas, como cruzar a Chile por túneles,
mejorando la demografía y licuando ventajas posicionales. Bastaría
no llamarlo imposible y preguntarse si nos traería beneficios, para
con la suficiente mayoría conminar a nuestros “delegados” en el
Poder, ¡a poner manos a la obra!
Al
bajo cultivo cívico y al pagado citadino les debemos la ristra de
demagogos que nos tornaron dependientes, mangueros y negados a esa
dureza sajona que como el ajuste sólo no son válidos si los imponen
los crápulas que se dan la gran vida a costa del pueblo, ¡e
imprescindibles ante una calamidad ya ocurrida!
Debida
al humor plebeyo la democracia, como la costurerita, fue presa de
líderes facilistas y afectos a panaceas y las utopías, más
deleznables imposible, por su poder adictivo en los menos cultivados
y los más necesitados de todo, algo que no suele “proveer” el
comunismo, furibundo, hambreador y esclavista.
Los
gobiernos, la escuela, la prensa y los audiovisuales medios deben
priorizar el cultivo de la familia y la firmeza en las conductas para
gustar de la nuez y excluir la cáscara, para aventar futuras
privaciones y los cantados defaults
de tantos que funden al Estado y nos pasan el fardo, ¡sin contrición
ni un triste harakiri!
Calado
el derecho a todo la ínfima apelación a la mesura escandaliza,
cuando ella allana logros de valer. Ante un ajuste leve, uno de la
harta “platea” abismó: “En plena primavera se nos vino la
noche”, y eso bastó para abortarlo, ¡siendo lo más sano y
efectivo contra el estrago que la topadora de la realidad nos impuso!
El
ajuste y la dureza sajona ayudan en las malas y le bajan ínfulas al
consumismo servir a las insaciables cajas del IVA, venga de donde
provenga y sin escrúpulos, al punto de que lo peor y más caro, es
lo más promocionado. Nos alejamos del país ideal no pagando el
costo de lo esencial y aun subsidiado, y gastando lo que no tienen en
basura prescindible, que les quita el tiempo para el crecer personal,
¡y tan esencial para de una buena vez aprender a separar la paja del
trigo!
Para
aceptar lo vital de la sobriedad, ¡no privación!, y aventar
penurias a futuro leer El Robot, Nota 05, sobre la creciente
automatización y una cibernética cuyas aplica
ciones, de relativa utilidad para millones, pero al alto costo de
supeditar a legiones a un plan o cheque por desempleo, e irónicamente
forzándolos al nuevo ajuste, nada suave como el rechazado, ¡que
sólo bajaba excesos y nada esencial!
El
abolicionismo potencia a la peor ralea, desampara al justo y
positivo, y torna vital la “dureza sajona”, opuesta a esa piedad
católica que aboga por los pobres, los quedados y los viciados, y
que a la ligera condena al hacedor, ¡que hace más por ellos que mil
huecas preces, y cuya imitación podría sacarlos al fin del pozo!
.-o0o-.
Julio
21, 2017 11:06 P-1014
En
línea con el blog www.granelector.blogspot.com/
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